jueves, 3 de septiembre de 2009

Actividad 6. Mapa Conceptual


Después de haber leído el texto de Barrow, elabora un mapa conceptual (representación gráfica de conocimientos, conceptos y explicaciones) sobre una hipótesis acerca de cómo se formó la identidad de los romanos de la antigüedad, siguiendo el esquema Mundo social- Mundo intersubjetivo- Universo simbólico (ver ppp identidad y cultura).

R.H. Barrow, Los Romanos

TEMA: La Cultura Romana


¿QUÉ CLASE DE HOMBRES ERAN LOS ANTIGUOS ROMANOS?
(Síntesis)

1. Para ellos existía una fuerza ajena al hombre, tanto en lo individual como en lo colectivo, a la cual debe subordinarse para evitar el desastre.
Es cooperativo por lo mismo, es decir es un ser de mucha voluntad, en ese sentido se siente instrumento de su logro. En consecuencia se llega a tener conciencia de su vocación de una misión para sí.


2. Su mentalidad es la del campesino-soldado. El destino del campesino es el trabajo inaplazable: las estaciones del año no esperan al hombre, por lo mismo es también paciente: las plagas y las contingencias del tiempo pueden malograr sus esperanzas. Es rutinario porque así es la naturaleza (lo único que hace él es seguir acoplarse a la naturaleza): la siembra, la germinación y recolección se dan en un tiempo establecido. Hombre y tierra es lo mismo. La vida del hombre es la vida de la tierra.
Sus virtudes son: la honradez y frugalidad, la previsión y la paciencia, el esfuerzo, la tenacidad y el valor, la independencia, la sencillez y la humildad.

3. Al igual que el campesino, el soldado tiene estas mismas virtudes. También es rutinario, pues es parte de la disciplina, pues tiene que responder casi instintivamente a las llamadas repentinas. Debe bastarse a si mismo. El vigor del campesino son indispensables. Tiene un sentido práctico que le hace ser el soldado romano que debe ser: albañil, zapador soldado básico,, abridor de caminos. Debe saber trazar un campamento o fortificación y tender un sistema de drenaje. Igual que el campesino sabe de los imprevistos, y tiene conciencia de fuerzas invisibles atribuye suerte a los generales.

4. Roma, la ciudad de las siete colinas, es consciente de misión de llegar a ser la dueña del mundo. ¿Con qué medios lograron esto?: los medios fueron su singular capacidad de convertir a los enemigos en amigos. Con ellos surge el concepto de “romanitas”, la forma de ver la vida de los romanos, el cual consideraban como sinónimo de “civilización” o en otras palabras “pax romana” (la paz romana), con lo cual todos aceptaban la misión de los romanos. Por ello la idea de grandes de Roma se mantuvo siempre, por la convicción de de la sumisión de sus dioses paganos.

5. Tenían un genio práctico. Sus ciudades siempre las hacían con un trazo bien definido. Calles con un cruce que era el centro donde estaban los edificios públicos, las oficinas, la basílica (donde se hacían las reuniones), un templo, u foro con un espacio abierto con columnatas. A través de canales subterráneos y acueductos se transportaba el agua a las ciudades. Construían para que los edificios fueran útiles y duraderos.


Fuente: R.H. Barrow, Los Romanos, FCE, México

martes, 1 de septiembre de 2009

Actividad 5. Grecia y Roma


A. Después de haber leído los textos Decadencia de Atenas y Desde Troya hasta Roma, realiza un análisis comparativo que contenga los aspectos que dan respuesta a las siguientes preguntas.

1. ¿Qué tipo de hechos se narran en los dos textos?
2. ¿Qué tipo de personajes encontramos en cada uno de los textos?
3 . ¿En qué espacio y en que tiempo se desarrollan los acontecimientos narrados en ambos textos?
4. ¿Qué relación hay entre uno y otro texto?
5. ¿De dónde vino el pueblo que fundó la ciudad de Roma?


B. Agrega una imágen donde se represente a alguno de los personajes mitológicos nombrados en la lectura Desde Troya hasta Roma, y descríbela ampliamente (lectura iconográfica).

La Eneida. Un cuento

DESDE TROYA HASTA ROMA
Por Marién Espinosa Garay
Cuando la hermosa fenicia Dido, reina de Cartago, se enteró de la llegada de unos forasteros a sus playas se llenó de temor. Sin embargo, pronto supo que aquellos náufragos eran en realidad los troyanos sobrevivientes del terrible incendio de lIión. Entonces descubre que el héroe Eneas, hijo de la diosa Afrodita, se encuentra entre ellos, y encendida de curiosidad decide invitarlos a cenar en su palacio. Una vez que han terminado los manjares, solicita al jefe de los teucros, que así se llamaba también a los troyanos, le cuente los pormenores de la caída de la gran ciudad. De esta manera, Eneas relata la tragedia entre suspiros de dolor.
Refiere que Laocoonte, un astuto compatriota, indignado ante el poderoso caballo de madera que había sido apostado por los griegos a las puertas de la ciudad, lanzó advertencias a sus paisanos, previniéndolos de introducir aquella máquina terrible a la plaza. Alegaba que seguramente era una trampa, y hasta golpeó con su lanza varias veces al monstruoso animal. Pero desafortunadamente el dios Poseidón estaba a favor de los griegos y en contra de Troya, por lo que mandó dos enormes serpientes que salieron del mar hasta la playa, y éstas maltrataron al asustado Laocoonte y a sus hijos, Entonces todos creyeron que debían obedecer sin chistar la voluntad de los dioses.
Por lo tanto, los troyanos rompieron una sección de la muralla para dar acceso al tremendo caballo. Esa noche, mientras los griegos salían del vientre del animal para abrir las puertas a sus ejérci.tos, Eneas contempla en sueños la imagen del gran Héctor, quien le aconseja huir de la ciudad para salvar a la raza dardania. Sin embargo, en las calles el combate ha comenzado, aunque todo esfuerzo es inútil. El relato de la destrucción de la gran lIión es estremecedor.Después de luchar sin resultado, Eneas logra hacerse a la mar, salvando a su padre y a su hijo, así como a un grupo de fieles servidores. Y después de varias aventuras, el dios Apolo le manifestó que, a pesar de los contratiempos, estaba destinado a fundar un magnífico imperio llamado Italia. Además le aseguró que sería padre de una gran raza, la latina. Pero el iracundo dios de los mares, Poseidón, desató una furiosa tormenta al paso de las naves troyanas, por lo que la flota encalló en las playas de Cartago. Con esto termina su relato el paladín Eneas, manifestando también que en esos momentos se encontraba triste, pues su padre Anquises había muerto, incapaz de soportar por su avanzada edad tantas peripecias.
Muy a su pesar, pues se conservaba fiel al recuerdo de su difunto marido, la reina Elisa, que así también se llamaba Dido, comienza a sentirse enamorada del valiente Eneas. Se abstrae en sus fantasías, imaginando que ambos podrían hallar compañía en su mutua viudez. Confía a su hermana estos asuntos, y ella le anima a casarse con el troyano.Pero la reina está tan enamorada que se olvida de gobernar. Sus enemigos, y hasta sus amigos murmuran que ha perdido el juicio. Los antiguos pretendientes que habían sido rechazados se sienten ofendidos. Por su lado, Eneas ha descuidado a sus ejércitos, pues los soldados troyanos se dedican a la haraganería y al chisme. Entonces el dios Zeus, indignado, manda al mensajero dios Hermes para recordar al olvidadizo Eneas que debe llegar a la península itálica a fundar un gran imperio, por lo que es necesario abandonar la tierra de Cartago y olvidarse de la enamorada reina.Eneas no se atreve a despedirse de Elisa, por lo que manda a preparar las naves para zarpar al amanecer. Ella observa el súbito movimiento de los ejércitos troyanos y cómo los barcos son arrastrados de las arenas y lanzados a las aguas. Entonces se enfrenta a Eneas. Éste alega que no es su voluntad abandonarla, sino el mandato de Zeus. y sin conmoverse por el dolor de la reina, Eneas aborda las naves y se hace a la mar. La reina Dido muere de amor.Eneas prosigue su viaje. Triste y confundido, decide descender al reino de los muertos para hablar con su padre. Allá en lo profundo del Hades, Anquises le muestra las almas por nacer, y le presenta aquellos reyes que nacerán de Ascanio, el pequeño hijo del héroe. También asegura que llegarán a convertirse en padres de un Imperio como no ha habido otro igual.
Cuando al fin desembarcan en Italia conocen al rey Latino, a quien las antiguas profecías le habían vaticinado que llegaría del mar un príncipe quien, casado con su hija Lavinia, sería tronco de una gran raza. Pero la esposa del rey Latino no mira con buenos ojos al aguerrido troyano, sino que prefiere al antiguo pretendiente de su hija, llamado Turno. Y enloquecida, la reina huye a los bosques, llevando a la joven Lavinia para impedir las bodas que ordena el rey. Enojado, el soberano se encierra en sus habitaciones. Entonces el pretendiente desdeñado Turno reúne un gran contingente de amigos guerreros para enfrentar a Eneas y su ejército.
La diosa Hera, ahora llamada Juno por los romanos, odia a los troyanos desde que perdiera aquel ya tan pretérito concurso de belleza ante Paris Alejandro, por lo que ayuda a Turno. Al troyano, por su parte, le ayuda su madre Afrodita, también llamada Venus, quien le regala una hermosa armadura realizada nada menos que por el dios Vulcano. En los dibujos del escudo están representadas todas las historias y leyendas de la consolidación del Imperio Romano.Los combates entre Turno y Eneas son largos y terribles, pero en el Olimpo Júpiter, que así llamaban a Zeus los romanos, le exige a su esposa que deje de auxiliar a Turno, pues el vencedor debe ser Eneas. Juno acepta, pero pone como condición que, aunque ambas razas se fundan, los descendientes sean llamados latinos, y que en Roma se levantará una gran ciudad, cuna de un Imperio sin paralelo en la historia.Turno y Eneas se enfrentan en singular combate, y el héroe troyano resulta vencedor. Ante la derrota, Turno reconoce su fracaso y accede a que su enemigo despose a Lavinia.
Y seguramente que el poeta Virgilio nos hubiera brindado un maravilloso recuento de las bodas del héroe, de no ser porque aunque ya llevaba once años de trabajo, el autor murió sin terminar de escribir esta obra. Es más, pidió que el manuscrito fuera quemado. Afortunadamente el emperador Julio César Augusto no lo quemó, sino que, reconociendo una obra inmortal, lo mandó copiar y publicar como un tesoro para las siguientes generaciones.
Con este relato termina el ciclo de narraciones que son parte fundamental de la literatura occidental, y que ha inspirado a artistas y escritores de todos los tiempos para realizar obras inmortales

Decadencia de Atenas

LA EPIDEMIA DE ATENAS*
por Carlos Bautista Rojas
La primera epidemia documentada ocurrió en la Atenas de Pericles, luego de que, en 431 a.C., los atenienses se embarcaron en una guerra fratricida contra Esparta, que se prolongó durante más de un cuarto de siglo y que ensombreció el esplendor del imperio ateniense -entre cuyas aportaciones culturales están el régimen democrático, la arquitectura de la acrópolis, las obras de Sófocles y Eurípides y la filosofía de Sócrates.
Pericles sabía que era imposible vencer a los espartanos en tierra, pero también que la flota ateniense era invencible. Por ello, decidió que, durante los combates, los campesinos se refugiaran en la ciudad, que estaba rodeada por una muralla de 6.5 kilómetros de largo y 165 metros de ancho: un corredor defensivo que comunicaba Atenas con el puerto de Pireo. De acuerdo con el plan de combate, mientras los ejércitos espartanos ocuparan la despoblada región del Ática, la flota ateniense arrasaría las costas del Peloponeso.Los campesinos que se alojaron en Atenas atestaron las casas de amigos y familiares, y los que no encontraron albergue construyeron barracas a campo raso. Así se prepararon para resistir el tiempo que durara la invasión ateniense.
Mientras tanto, los espartanos --encabezados por el rey Arquidamo­ y sus aliados comenzaron a devastar los alrededores de Atenas. Pericles partió hacia la ciudad de Epidauro, aliada de Esparta en la costa del Peloponeso, mas no contaba con que, unos días después de la llegada de los espartanos al Ática, una epidemia -que, según suponen los investigadores, provino de Etiopía y había pasado por Egipto, Libia y Persia­ arremetería contra Atenas con una rapidez nunca antes vista en la ciudad, ahora sobrepoblada por el cerco militar.
¿CASTIGO DE LOS DIOSES?
En una crónica que durante siglos se consideró un modelo de informe médico, Tucídides (460-395 a.C.) describió a detalle los síntomas de la enfermedad: «Muchas personas comenzaron a sentir que la cabeza les ardía, que sus ojos se inflamaban, que la garganta y la lengua les sangraban; su aliento se volvía desagradable; sufrían estornudos y ronquera; un dolor les atacaba el pecho y sufrían de tos. Después, sentían aquejado el estómago y vomitaban toda clase de humores que hayan recibido nombre en la profesión médica[ ... ] Casi todos los enfermos tenían accesos de náusea sin vómito, que les producían violentos espasmos [... ] la piel se ponía rojiza y amoratada, y crecían pequeñas pústulasy úlceras» 1
Según Tucídides, los contagiados morían por la enfermedad al séptimo u octavo día o, pasado ese tiempo, a consecuencia de la debilidad causada por «ulceraciones violentas y por una diarrea incontenible». Quienes sobrevivieron a la epidemia quedaron inmunes, pero no libres de secuelas: la peste afectaba a los órganos genitales; muchos perdieron sensibilidad y movilidad en los dedos de las manos y los pies; algunos quedaron ciegos, y otros sufrieron amnesia temporal. Los de complexión fuerte no estaban en mejores condiciones de soportar la enfermedad, pues exterminaba a todos por igual, incluso a los que eran atendidos y alimentados con el mayor cuidado. Lo que a unos beneficiaba, a otros perjudicaba: no había tratamiento eficaz contra esa peste.Con los ejércitos enemigos fuera de la muralla y la epidemia por dentro, Atenas se convirtió en un infierno en el que los más afectados fueron los campesinos que acampaban enlas calles, pues con el calor del verano y la falta de higiene, eran los primeros en morir.
Después de su incursión por el Peloponeso, y sin haber logrado tomar Epidauro, Pericles regresó a su patria y encontró Atenas azotada por la peste.El temor al contagio hizo que los espartanos suspendieran su ofensiva en el 429 a.C. Pero, cuando la epidemia parecía haber aminorado un poco, decidieron regresar; fue un respiro demasiado breve, pues la peste volvió a brotar en el invierno del 427 a.C y duró otro año, hasta que finalmente desapareció. Según Tucídides, murieron 4400 hoplitas -soldados de infantería- de los 15500 que había en el ejército ateniense, y de los mil soldados de caballería murieron 300.
LA DEBACLE DE ATENAS
La peste tuvo un desquiciante efecto en la sociedad ateniense. Al principio, corrió el rumor de que los espartanos habían envenenado los depósitos de agua del Pireo, pero como el número de muertos fue mayor en Atenas -supuestamente aislada del enemigo por la muralla-, pronto descartaron esa idea. Al no encontrar causas humanas, se culpó a los dioses y esta idea coincidió con una antigua profecía que advertía que una guerra con el Peloponeso desencadenaría una peste.
Para los atenienses, la idea de una intervención divina explicaba por qué los espartanos habían escapado casi indemnes a la peste; pero cuando la epidemia se encontraba en su peor momento, fue obvio que atribuirla a los dioses tampoco les ayudó a librarse de ella. Ante los cadáveres amontonados dentro de la ciudad sitiada, la desesperación se apoderó de la ciudad y sus habitantes se volvieron indiferentes a las reglas de la ley y la religión. Las ceremonias fúnebres fueron pasadas por alto y, en un estado de caos sin precedente, la norma de vida pronto se convirtió en la búsqueda del placer y el desenfreno.
Frustrados y desmoralizados, los atenienses se volvieron contra la autoridad de Pericles e incluso intentaron pactar la paz sin su consentimiento. Esto fue el principio del fin de Atenas; la otrora gloriosa ciudad entró en un periodo de corrupción y mal gobierno, a tal grado que terminó siendo derrotada por los espartanos en el 404 a.C.
1Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso, Madrid: Alianza editorial, 1989.

*Fuente : Revista Algarabía número 58, año VIII